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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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Francesco Tonucci o cómo recuperar el mundo del niño: tiempo libre, «no-estar», pocos juguetes y muchos amigos…

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Os traemos a emoCreativos la entrevista que el A.M.P.A. de la Escola dels Encants de Barcelona realizó, en octubre de 2012, al psicopedagogo e ilustrador italiano Francesco Tonucci. 

Se trata de una extensa charla sobre educación que, desde un profundo y sólido conocimiento de lo que es y necesita un niño, nos aproxima a un enfoque más natural y más humano de lo que significa «educar» en el ámbito familiar, en la escuela y en la ciudad. Una tarea: «educar» que necesariamente debe permitir al niño recuperar su libertad, que debe facilitar la reconquista de su tiempo libre y promover el juego «no dirigido» con los amigos en el espacio urbano y natural.


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Smart Hearts: programas de educación emocional y social

«Al margen de lo que aprendéis, el amor vale más que los conocimientos formales»

Michael Pritchard

Somos muchos los que consideramos que la educación del corazón es el pilar sobre el que sustentar el aprendizaje pleno y es la clave para revolucionar y mejorar la educación actual. En el siguiente vídeo podréis acercaros a algunos programas de educación emocional que se han puesto en marcha en E.E.U.U. Seguramente, como nosotros, sentiréis una gran emoción al escuchar a los niños expresando aquello que sienten, y compartiréis con nosotros la idea de que construir un entorno de cariño y pertenencia, en la escuela y en casa, es la manera de lograr alcanzar el   aprendizaje significativo y feliz.


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Los niños no son tontos: rompiendo las costuras de la razón

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«Giocare con l’arte? Ma capiranno?… Così piccoli, capiranno cos’è l’Arte?… Capire cos’è l’Arte è una preoccupazione (inutile) dell’adulto… capire come si fa a farla è invece un interesse autentico del bambini» (Jugar con el Arte? pero lo entenderán?… Tan pequeños, entenderán lo que es el Arte?… Entender  qué es el Arte es una preocupación (inútil) del adulto, entender cómo se puede «hacer» (arte) es, sin embargo, un interés auténtico de los niños)

Alberto Munari

Es en el Arte y en los cuentos, pero también en cómo contamos la vida a los niños, cuando se transparentan nuestros pre-juicios hacia ellos: ¿Consideramos a  los niños personas capaces de entender el mundo? ¿Nos esforzamos tanto por preservarlos de lo que juzgamos como «triste» o «malo» que les construimos sucesivas esferas de cristal para protegerlos (o aislarlos)?

Los niños necesitan ser respetados y tienen el derecho a rodearse de ambientes ricos de experiencias.

El «enriquecimiento» significa dar nuevas oportunidades. Y esto no es compatible con una ciudad fragmentada donde el niño sólo se relaciona con otros niños y sus padres, pues los lugares de juego y ocio son suturas en el continuo urbano y las aceras ya no se pisotean, las tiendas no se curiosean y ya no se «cruza la calle solo»; no es compatible con una ciudad donde las personas mayores  «no existen» porque los barrios están estratificados por edad y condición social. Rodear a los niños de un ambiente rico no es respetar tanto «su espacio» que la mayoría del tiempo están solos abriendo nuevas ventanas virtuales para comunicarse; tampoco es uniformarles ofreciéndoles los mismos «planes familiares», las mismas canciones que les martillean en casa, en la escuela y en el teatro. Apuntemos hacia un horizonte alto que, sin embargo, tiene que ver más con una vuelta a «lo esencial», a las pequeñas cosas y a recuperar un ritmo más humano, el ritmo de los niños. 

El «ser respetado» se relaciona con el cómo nosotros les «enseñamos a mirar» el mundo. No nos olvidemos que los niños son personas cuyo nivel de comprensión es mucho mayor del que nosotros creemos. No podemos aislarles de lo que ocurre a su alrededor, pero lo tenemos que hacer de otro modo: podemos «ponernos en sus zapatos» para acercarnos a otro modo de pensar: un pensamiento en el que no se han apagado la curiosidad, la magia o el misterio.

Sobre los niños, sobre cómo son, otra vez Eduardo Galeano nos trae un poco de lucidez:

“Los niños se sienten respetados. Yo no escribo para débiles mentales y buena parte de la literatura que los adultos escriben para los niños está dirigida a niños de muy limitado alcance mental. Son libros que están o destinados a aterrorizar a los niños o son escritos como para tontos.

Esos mitos y cuentos tienen mucho que ver con la religión, con la magia, con un mundo que a veces es despreciado porque no es racional o porque no parece serlo; pero sí que lo es, sólo que lo es rompiendo las costuras de la razón.

Sí que ocurre en el proceso civilizador una suerte de mutilación progresiva de la capacidad de asombro, de magia, de locura. […] el pensamiento mágico puede llegar a ampliar el horizonte de la realidad, mostrándonos otras realidades que están atrás de la que uno ve.»

Eduardo Galeano

 


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textos V …es precisamente «perdiendo el tiempo» como nos hacemos mayores

“Nuestros desplazamientos, cada vez más a menudo, son traslados, pasos de un punto a otro, dirigidos a un objetivo, por tanto proyectados al futuro, ligados a una función. Distraídos por estas preocupaciones intentamos llegar en el menor tiempo posible al lugar de destino.

Los niños se comportan de manera totalmente diferente. Viven sus desplazamientos como una sucesión de momentos presentes, cada uno importante en sí mismo, cada uno digno de una parada, de una sorpresa, de un contacto. Y entonces los tiempos se alargan, los bolsillos de los niños se llenan de piedras, de hojas, de papeles, y la mente se llena de imágenes, de preguntas, de nuevos descubrimientos. Y todo está junto: lo hermoso, lo nuevo, lo general y lo particular.

Esto suele ser causa de incomprensión por parte de los mayores que recomiendan neciamente: “¡No te detengas a cada momento!”, “¡No pierdas el tiempo!”, sin darse cuenta de que es precisamente perdiendo el tiempo como nos hacemos mayores”.

La ciudad de los niños. Francesco Tonucci


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Los niños necesitan ser tenidos en cuenta para poder participar: Los Derechos del Niño

No siempre se han reconocido, además de las necesidades que tienen el niño, sus derechos. A decir verdad, este reconocimiento es muy reciente pues todavía no hemos cumplido el centenario del acuerdo internacional en el que se declaró que los niños  «necesitan protección y cuidado especiales, y la debida protección legal, tanto antes como después de su nacimiento» (Declaración de los Derechos del Niño, 1959). 

Volviendo la vista a este último siglo vemos que la primera declaración de derechos del niño, de carácter sistemática, fue la Declaración de Ginebra de 1924. Fue redactada por Eglantyne Jebb, fundadora de la organización internacional Save the Children, y aprobada por la Sociedad de Naciones el 26 de diciembre de 1924.

En 1948 se aprobó, por parte de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos que implícitamente incluía los derechos del niño, sin embargo se llegó al convencimiento de que las particulares necesidades de los niños debían estar especialmente enunciadas y protegidas. Para ello, la Asamblea General de la ONU, apruebó en 1959 la Declaración de los Derechos del Niño: 10 principios que concretaban los derechos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en los niños. 

A partir de 1979, a raíz de la celebración del Año Internacional del Niño, se comenzó a debatir la necesidad de una nueva declaración de derechos del niño, que cristalizó en la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño,

Aunque ayer, día 20 de Noviembre, recordamos los derechos del Niño celebrando el Día Internacional de los Derechos de la Infancia,en emoCreativos nos gustaría reflexionar, con cierta hondura, sobre qué dicen estos derechos y cuál es nuestra implicación como educadores. Para ello ponemos a vuestra disposición los siguientes documentos:

Declaración_de_Ginebra_1924

Declaración de los Derechos del Niño 1959

Convención sobre los Derechos del Niño 1989 _  síntesis_derechos niño 1989 

Y queremos resaltar algunas consideraciones:

«[al niño] se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condición de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad» (1959)

«el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán ser orientados hacia los fines perseguidos por la educación» (1959)

«La educación del niño deberá ir encaminada a: desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades; Inculcar al niño el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas; […] Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena; Inculcar al niño el respeto del medio ambiente natural». (1989)

… Ojalá estas palabras no se conviertan en palabras huecas a las que «nos acostumbramos» y ojalá las tengamos presentes a la hora de educar…

… Nos gustaría además que sirvieran para inspirar a los responsables de legislar nuestra Educación, una educación que necesita fundamentarse en principios sólidos, valiosos para los niños y para su pleno y feliz desarrollo (y que no puede ni debe ser cambiada y transformada según vaivenes políticos)…

¿Y la Educación en el mundo? Ese mundo que hoy está tan próximo, pero a veces tan lejano a nosotros. Para tomarle el pulso en cuestión de Derechos de la Infancia, os proponemos: