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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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Maria Acaso y la #rEDUvolution: si aún no conocéis sus propuestas para transformar nuestro universo educativo no os lo podéis perder! En la siguiente intervención en TEDxBarcelonaED ella lo explica muy bien… Aquí van unas “píldoras”:

_Las energías no deben ponerse sólo en lo que transmitimos sino en la arquitectura de su transmisión  _lo que enseñamos no es necesariamente lo que los estudiantes aprenden  _no pensamos con la cabeza pensamos con el cuerpo. Aceptar los afectos y las emociones como elementos consustanciales a la experiencia de enseñanza-aprendizaje  _no quiero malgastar mi tiempo en estudiar porque lo que quiero es aprender  _aprender es sexy, está relacionado con el placer, con la motivación, con la efervescencia

Apetecible, no?….Os dejamos con ella:

 


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La inspiración es contagiosa. El ejemplo del Colegio Riverside en India.

Kiran Bir Sethi nos explica cómo en el revolucionario Colegio Riverside, que ella dirige en India, se enseña a niñas y niños a confiar en sus propias capacidades fomentando que la vida entre en la escuela. A través de experiencias reales los niños aprenden qué y cómo pueden cambiar,  “son transformados” por ese nuevo modo de hacer escuela y así se sienten capaces de liderar el cambio. Como consecuencia de este proceso se han evaluado los resultados obtenidos en estos últimos diez años, observando que los niños son más competentes y, de igual modo, mejora notablemente su bienestar personal.

Os animamos a ver el Colegio Riverside en acción:


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Para enseñar tenemos que “construir relaciones”

En esta breve conferencia, tan inspiradora para todos los educadores, Rita Pierson, maestra durante más 40 años, defiende el valor de la conexión humana en la tarea de enseñar. Y es que ningún aprendizaje significativo se puede originar sin una relación humana significativa, y si volvemos la vista atrás, todos podemos recordar ese profesor que tanto nos influenció y con el que, probablemente, tuvimos una relación que trascendía a lo puramente académico.

Porque además de mejorar el rendimiento académico de los alumnos, tenemos que ayudarles a construir su autoestima, a configurar una imagen positiva de sí mismos y debemos hacer que se sientan capaces de aprender y capaces de ser lo que quieran ser. En definitiva, se trata de creer de verdad en ellos.


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Empecemos el nuevo curso “sólo” observando

inteligencias-multiples-y-la-escuela-inclusiva

“Creí legítimo pensar que las capacidades de los artistas eran tan cognitivas como las de los científicos”
Howard Gardner

En nuestro continuo intento por conocer, re-conocer y potenciar “las inteligencias” de nuestros hijos y de nuestros alumnos, os proponemos un cuestionario-guía que nos ayudará a identificar sus capacidades, habilidades y talentos, en definitiva son los rasgos que sirven para definir cada una de las Inteligencias. Preguntas como: “Es hábil con las imágenes y/o con las palabras ?… Hábil con la música, con los números, con la naturaleza, con mi cuerpo…? Es hábil con él mismo o cuando se relaciona con los demás ?” seguramente pueden ser respondidas con facilidad por los padres, y éste es el primer paso para  diseñar, para cada uno de los niños, un modo personal y diverso, adecuado y feliz de aprender.

Os dejamos aquí el cuestionario, editado por la Fundación Mapfre, dentro del Programa de Buenas Prácticas para la inclusión: ReCapacita.

 


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Respetar el mundo imaginario del niño

“Cuando era formador de maestros, un alumno dedicó su tiempo a tratar de hacerse una idea de cómo los alumnos van representando el mundo según su edad. Para lo que nos interesa aquí, algunas de las respuestas que recibió por parte de alumnos de primaria son muy reveladoras respecto a muchos fenómenos naturales y a condiciones sociales:

A Manuela se le preguntó por qué existe la media luna y la luna llena, y ella contestó: “Tal vez debido al tiempo. Cuando hay buen tiempo, entonces hay luna llena; cuando no, entonces hay media luna.” Esto es la lógica infantil pues lo bello, lo bueno es la expresión de lo completo y lo feo, lo malo se asocia con lo incompleto. La luna no es desconocida y lejana, es como una pelota de juego y su tamaño se deja fácilmente determinar con las manos. El sol, como es más brillante, es evidentemente un poco más grande.

La respuesta a la pregunta por qué el cielo es azul, se entiende causalmente: lo que interesa al adulto son las razones de su colorido. Al niño no le interesa nada de eso y cabila sobre el sentido y el propósito de este fenómeno: “Así es muy bonito, pues si la hierba es verde, el cielo no debería de ser también verde, es mucho más bonito si es azul”. La respuesta de Sibylla a la misma pregunta no deja de ser menos interesante: “Debido al agua, pues el agua viene del cielo.” 

Si nosotros, los adultos, pensamos que al hacerle la pregunta: ¿por qué llueve?, un niño nos dará una respuesta causal, estamos muy equivocados, pues los niños piensan naturalmente en términos de finalidad: “así pueden crecer las cosas, si no lloviera, las cosas no podrían crecer y nos moriríamos de hambre”. 

Cuando el adulto le preguntó a la niña lo qué es lo que más le gustaba de la maestra, él presuponía que Sybilla era capaz de citar ciertos rasgos o características de su maestra, en tanto ser humano, y de compararlos entre sí. La respuesta de la niña fue encantadora desde todos los puntos de vista. Lo que más le gustaba era que su maestra “simplemente regresa todas las mañanas y que uno la puede volver a ver.” Generalmente, un niño de siete años tampoco es capaz de dividir “su entorno” en fenómenos parciales buenos y menos buenos. Por eso, a la pregunta sobre lo que más le gustaba en su entorno, Sibylla contestó con una sencillez casi bíblica: “pues ver a mi hermano, a mi madre y a mi padre.”

Debo subrayar que estas respuestas infantiles no son para nada insignificantes o tontas, sino que más bien se basan en otras maneras de percibir el mundo. Y uno no puede automáticamente descartarlas como siendo inferiores a un punto de vista científico. Cuando el estudiante para maestro le preguntó a Sibylla de que tamaño pensaba que era el sol, ella le respondió con una pregunta que hubiese hecho reflexionar a cualquier físico: “¿Con todo y los rayos? ¡Pues con todo y los rayos, es bastante grande! Sin los rayos, es tan grande como la luna.”

Las respuestas de los niños que he citado generan a veces sorpresa y ternura. Uno las escucha con placer, pues en ellas se desvelan trocitos de sabiduría infantil. En realidad, cuando se es maestro, uno puede deleitarse con ello a diario. Siempre y cuando uno preste atención a cómo nuestros alumnos se representan ciertas cosas, antes de proceder a instruirlos. Además, si ellos perciben que los escuchamos atentamente, estarán más propensos a escucharnos también”.

Arthur Brühlmeier

 

(*) Puedes descargar aquí el libro completo: Cabeza, Corazón y ManoEducando en el espíritu de Pestalozzi