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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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Un minuto para mirar_nos

…porque una imagen nos transmite mucho, desde cosmograma.com nos llega esta estupenda propuesta…

Qué mejor que mirar_nos y reflexionar sobre lo que somos y lo que hacemos, sobre nuestras capacidades y talentos, sobre lo que nos hace felices… Parece fácil, pero no estamos acostumbrados a pensar, con cierta distancia crítica, sobre nosotros.

Desde nuestro compromiso educativo, nos preguntamos:

¿No es importante tener en cuenta estas claves para orientar a los niños en su aprendizaje?

¿No debemos, como primer paso, identificar lo que a los niños le gusta, lo que aman hacer, lo que «se les da bien», lo que les interesa, para así construir con ellos su «mapa del talento»?

¿Consideramos, además de nuestros intereses e inclinaciones, lo que podemos aportar al mundo? ¿Cuál es nuestra vocación y cuál es nuestra misión?

Como dice K. Robinson todo esto es El elementoaquello que nos apasiona y que «se nos da bien», aquello que, mientras lo hacemos, nos hace perder las nociones de espacio y tiempo, aquello que «necesitamos hacer» porque nos sentimos felices (independientemente de si nos pagan o no). El elemento es el lugar secreto en que sabemos quiénes somos. Descubrirlo implica convertirnos en los protagonistas de nuestra vida.

Recuperar nuestro elemento y ayudar a los niños a descubrirlo es, desde luego, avanzar en el camino hacia un aprendizaje creativo y feliz


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Aprender a gestionar las emociones

Desde el programa Redes se ha señalado, desde hace años, el papel protagonista que tiene la educación emocional en casi todas las esferas sociales y, en particular, en la educación. Eduard Punset, avalado por innumerables investigaciones al respecto, defiende que la gestión adecuada de las emociones básicas y universales, debe preceder al aprendizaje de valores y, sobre todo, de contenidos.

El pasado domingo, día  28 de Octubre, Redes emitió un programa especial que tenía como objetivo tomar el pulso a la educación emocional:

Richard Davison: cómo los niños pueden aprender a controlar y disipar las emociones negativas para que no permanezcan más de lo imprescindible y no interfieran en el aprendizaje.

Daniel Goleman: enseñar a los niños habilidades emocionales y sociales desde los 5 años hasta la Universidad, es muy eficaz,  los hace más cívicos y mejores estudiantes. Investigando actualmente la tradición contemplativa, para ver si se puede ayudar a los niños, mediante la práctica de la atención plena y la meditación, a concentrarse. 

Matthieu Ricard: Redescubrimiento de la meditación como herramienta para gestionar mejor las emociones y renovar el sistmea educativo.

Jay Belsky y  Vivette Glover: las emociones desde el útero materno. Lawrence Parsons: la danza para aprender de nuestras emociones; que las emociones no nos tomen de rehenes.

Elsa Punset o cómo crear entornos positivos; podemos crearlos entre todos… en casa, en el trabajo, en la calle: no es magia es inteligencia emocional.

Si os interesa el tema…o si no pudisteis ver el programa… Aquí los tenéis:


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ATENCIÓN PLENA…mindfulness…

QUÉ ES LA ATENCIÓN PLENA

 

Siguiendo las huellas de la educación positiva, que empezamos a explicar en dos entradas anteriores, hoy vamos a referirnos a la atención plena y cómo podemos aplicar esta «actitud vital» en nuestra vida y en la práctica educativa, como padres o como docentes.

La atención plena consiste en desarrollar una actitud de consciencia y calma en lo que hacemos y cómo lo hacemos, se trata de vivir plenamente el momento presente. Implica la renuncia a automatismos y, sin olvidar pasado y futuro, nos enseña a vivir sumando los diferentes «momentos presentes». Es un concepto próximo a otros como:  «fluir» (flow) de Csikszentmihalyi o «saboreo» (savouing) de B. Bryant y Veroff.

La atención plena arranca de la tradición budista y es considerada una «actitud vital», pues sólo experimetándola podemos entender su verdadero significado. El doctor Jon Zabat-Zinn, de la Universidad de Massachussets, explica: » cuando prestamos atención a cómo funciona nuestra mente, solemos encontrar que se halla en el pasado o en el futuro, no en el presente […] podemos perdernos muchos momentos que tengamos para vivir, por no estar aquí plenamente  para ellos.» (1990: 53-54). Suzann Pileggi (2008) dice:

«La atención plena crea una distancia mental entre uno y su propia conducta. Esta postura observante incrementa la autoconciencia y la oportunidad de escoger y dirigir nuestras acciones. De hecho, la atención plena nos posibilita impulsar nuestras fortalezas globales y actuar sobre ellas».

Como apuntan, desde el Programa Aulas Felices, los autores Arguis Rey, Bolsas Valero, Hernández Paniello y Salvador Monge:  «La práctica de la atención plena puede producir numerosos efectos beneficiosos en la persona» (2010: 31), y centrándonos en los niños permite aumentar la concentración, mejorar el control de sus pensamientos, emociones y conductas y además disfrutar plenamente del presente, en la escuela y en la familia, sin posponer el «ser felices» a mañana, al fin de semana, a cuando acaben la escuela o a cuando sean «mayores».

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA

 

Aunque puede parecer que estamos explicando un concepto muy sencillo y fácil de alcanzar, no es así. El desarrollo de una verdadera atención plena necesita «mucha práctica», y el desarrollo de esta actitud vital se encuentra muy cercano a la meditación. Quien haya practicado yoga, o se encuentre cercano a las filosofías orientales, estará familiarizado con diferentes técnicas de relajación; podemos empezar nombrando algunas como son la respiración consciente, la meditación caminando o la exploración del propio cuerpo. Os proporcionamos aquí: Atencion plena,  el capítulo del documento Aulas Felices dedicado a la práctica general de la atención plena, y os recomendamos el documento completo, que podéis descargar en: Programa Aulas Felicesdonde encontraréis ejercicios muy útiles para trabajar con los niños, desde Infantil a Secundaria.


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Matemática Emocional

La Matemática emocional,  término acuñado por la profesora Inés Gómez Chacón,  sugiere un binomio: emoción y matemáticas, con muy poca relación aparente.

La creciente demanda para considerar los afectos en el proceso de aprendizaje, de modo que el alumno identifique y sea consciente de sus emociones para poder regular y mejorar sus estrategias  de aprendizaje, hace que hoy sea especialmente pertinente incluir la dimensión emocional y afectiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una asignatura con tan «mala prensa» y que produce tantos «quebraderos de cabeza» a niños, padres y educadores, como es: Matemáticas.

La atribución generalizada de que, con el aprendizaje matemático, el alumno adquiere unas competencias relacionadas, directa y exclusivamente, con el razonamiento lógico-deductivo, ha hecho que se considere que cuando el alumno aprende matemáticas, en él se activan únicamente funciones cognitivas, dejándose al margen todo aquello que rodea al mundo de sus emociones, actitudes y creencias. Sin embargo, desde los años 80, el análisis de la  influencia mutua entre “afecto y matemáticas” está siendo considerado como un elemento importante dentro de la Investigación en este campo. 

RELACIÓN ENTRE AFECTO Y APRENDIZAJE EN MATEMÁTICAS.

La interacción mutua entre afecto y aprendizaje matemático se hace patente durante  la práctica educativa: cuando el alumno se enfrenta, en situaciones de aprendizaje, a los estímulos que provienen de la actividad matemática, reacciona emocionalmente:

La experiencia que haya tenido durante su trayectoria escolar, las creencias que tenga sobre las matemáticas o sobre sí mismo y sus capacidades, determinan su trayectoria para aprender,  y hacen que reaccione de un modo u otro. Existe, por tanto, una influencia de la dimensión emocional sobre la cognitiva. Pero, además, el comportamiento del alumno durante su proceso de aprendizaje condiciona e influye en sus creencias y en su actitud. Por eso existe también una influencia de la dimensión cognitiva en la dimensión emocional: «si obtengo buenos resultados en mis tareas matemáticas, seguramente construiré una mayor confianza en mí mismo, que me hará tener una buena disposición para enfrentarme a retos más difíciles. Por el contrario, una reiterada dificultad en el aprendizaje puede hacerme desconfiar de mis capacidades como «aprendiz matemático» y obstaculizar mi proceso escolar.

Gómez Chacón (1997) señala: “la decisión de perseverar en el camino de una posible solución puede estar influida por la confianza o la ansiedad»” (pp. 81).

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN MATEMÁTICAS 

De igual modo que, en anteriores entradas, hemos iniciado el camino hacia la comprensión y regulación emocional, con el presente artículo queremos abrir el camino hacia una interesantísima vía de investigación, que está siendo desarrollada ampliamente por varios autores: McLeod, Gómez Chacón, Goldin… y que se está centrando en analizar cómo los afectos del alumno influyen notablemente en su proceso de aprendizaje matemático y en sus resultados académicos.

Por eso, es interesante ver el paralelismo entre la propuesta educativa de la profesora Gómez Chacón centrada en  la actividad matemática, con otras propuestas de Educación Emocional para otras áreas de concocimiento: