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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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pOEma VI … Carpe Diem

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Aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco más feliz, 
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es también oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en 
protagonistas de nuestra propia historia…

Pero no dejes nunca de soñar, 
porque sólo a través de sus sueños, 
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos 
aceptación, pero no podemos remar
en contra de nosotros mismos.
Eso transformaría la vida en un infierno.

Disfruta del vértigo que provoca tener
la vida por delante…
Vívela intensamente y
sin mediocridades.

Piensa que el futuro está en ti y en 
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas.”

Walt Whiltman

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textos VI … Elogio al aburrimiento

4154667473_4962a3e125_bPodría parecer contradictorio elogiar el aburrimiento como valor educativo, sin embargo en estos tiempos de inmediatez, es más necesario que nunca incluir “tiempos de paz” en la vida de los niños.

“Los niños necesitan estímulo, presión, competición, estructura. Pero sólo de vez en cuando, no siempre. También necesitan espacio para explorar el mundo a su manera, a su ritmo, para crear, inventar, incluso para aburrirse. Hoy nos aterroriza el aburrimiento. Vivimos en una “cultura del hacer” que no contempla la posibilidad de ir despacio, de parar, incluso de no hacer nada. Estamos continuamente ocupados, corriendo en pleno ruido electrónico. Nadie disfruta de unos momentos de silencio. Esto crea una presión artificial, innecesaria. Se necesita tiempo para mirar hacia dentro, a tus propios recursos, para atravesar el aburrimiento y crear. También los adultos necesitamos relajarnos, repensar nuestra relación con el tiempo. Cuando reducimos la velocidad, somos capaces de sentir con mayor claridad. Y si sientes más, piensas y te angustias menos”. Carl Honoré

Os conectamos también con un artículo que publica Dolors Reig en su famoso blog El Caparazón: “El aburrimiento estimula la creatividad” que, entre otras cosas, nos acerca a los estudios de Belton, investigadora de la Universidad de Educación y Aprendizaje Permanente de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido:

 “A los niños se les debe permitir que se aburran para que puedan desarrollar su capacidad innata de ser creativos. […] Las expectativas culturales de que los niños deben estar siempre activos podrían obstaculizar el desarrollo de su imaginación. […] La explicación de Belton resulta diáfana: la sociedad ha “desarrollado la expectativa de estar constantemente ocupado y estimulado” pero ser creativo “implica ser capaz por nosotros mismos de desarrollar un estímulo interno, sin necesidad de nada más”.


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Cuatro cuentos para ayudar a niños y padres a “educar nuestras emociones”

Cuentos-e-emocionalLa C.E.A.P.A publicó, en el año 2008, una colección de cuentos con el objetivo de servir de instrumento a los padres para trabajar con sus hijos, de entre 6 y 12 años, la educación emocional. Como decían sus autores, Clara Redondo y Chema Gómez de Lora, en el prólogo de la publicación:

“Hemos escogido el lenguaje de los cuentos para enseñar a los niños conceptos y habilidades relacionadas con la prevención en el aprendizaje y el manejo de sus emociones. Los cuentos, la imaginación mágica, es el idioma que más les motiva. Además, el cuento es un instrumento ideal que une a padres y niños en torno a una misma actividad y es un vehículo excelente para que padres y madres puedan educar en valores y habilidades.”

Son cuatro cuentos donde diferentes personajes infantiles viven situaciones que les provocan emociones difíciles de manejar (el descontrol emocional, la falta de empatía, la envidia, la tristeza, etc.) y que van resolviendo de distinta manera a lo largo del relato.  

El objetivo de cada cuento es aportar a los padres  un instrumento sencillo  que les ayude a charlar con sus hijos sobre las emociones, el papel que cumplen y la mejor manera de manejarlas. Estos relatos les servirán de excusa a los padres para poner nombre a las emociones y, por lo tanto, enseñar  a sus hijos el abecedario emocional.

Aquí os podéis descargar la publicación en pdf: Cuentos educación emocional


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pOema V …busco la palabra. El poder de la lectura

Hace unos días formulábamos nuestros recién estrenados deseos para el nuevo año: Encontrar palabras para aprender, enseñar y comunicar lo que somos y lo que sentimos.

WORDS

BUSCO LA PALABRA

Quiero definirlos en una sola palabra:
¿Cómo son?
Tomo las palabras corrientes, robo de
los diccionarios,
mido, peso e investigo.
Ninguna
responde
La más valiente – cobarde,
La más desdeñosa – aún santa
La más cruel – demasiado
misericordiosa,
La más odiosa – poco porfiada.
Esta palabra debe ser como un volcán,
que pegue, arrastre y derribe,
como la temerosa ira de Dios,
como el hervor del odio.
Quiero que ésta una sola palabra
esté impregnada de sangre,
que como los muros del calabozo
encierre en sí cada tumba colectiva.
Que describa precisa y claramente
quienes eran – todo lo que pasó.
Porque lo que oigo,
lo que se escribe,
resulta poco,
siempre poco.
Nuestra habla es endeble,
sus sonidos de pronto – pobres.
Con empeño busco ideas,
busco esta palabra –
y no la encuentro.
No la encuentro.

Escrito por Wislawa Szymborska, premio Nobel de Literatura 1996, cuando no había cumplido 22 años.
Publicado el 14 de marzo de 1945 en Dziennik Krakowski (Diario de Cracovia).

… de cómo la lectura y la escritura modifican la estructura cerebral …

Las actividades leer y escribir, que habitan nuestro día a día de manera casi imperceptible, repercuten notablemente en nuestro desarrollo intelectual y en nuestro aprendizaje. Demostrar que la capacidad lectora modifica el cerebro y que “hay más materia gris y más neuronas en el cerebro de una persona lectora”, como afirma el neurólogo S. Dehaene en su libro Les neurones de la lecture, ha sido el ansiado objetivo de numerosas investigaciones en los últimos años. 

_La lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales, como la empatía_

Como sostiene Emili Teixidor, escritor catalán, autor de La lectura y la vida: “un ávido lector está más dispuesto a abrirse a otras vidas”. El psicólogo Raymond Mar, de la Universidad de Toronto, realizó un estudio en el año 2006 comparando lectores de novelas con no lectores (o personas que leían únicamente libros especializados). Al medir sus habilidades sociales y el modo que tenían de interactuar los dos tipos de lectores se llegó a la conclusión de que “los lectores” tenían una mayor facilidad para ponerse en la piel del otro, resultaron ser más empáticos.

_El poder cerebral de recrear lo imaginado_

Todos hemos experimentado con la lectura cómo despertamos nuestra imaginación y ésta comienza el vuelo. Al leer “nuestro cerebro es capaz de recrear lo imaginado activando las mismas áreas cerebrales que se pondrían en marcha si se ejecutase la acción en la realidad”, esta proposición ha sido demostrada por el estudio realizado en la Universidad de Washington, y dirigido por la psicóloga Nicole K. Speer. En el año 2009, en un artículo publicado en la revista Psychological Science, Speer expone:

“Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en la narración. Los detalles de las acciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas”.

_Leer poesía incrementa nuestra memoria autobiográfica_

Según las conclusiones de otro estudio reciente que trataba de analizar la influencia de la lectura de autores clásicos en la actividad cerebral, y que ha sido realizado en la Universidad de Liverpool: “leer poesía incrementa la actividad del hemisferio derecho del cerebro, que es el área que se encarga de la memoria autobiográfica“. La lectura permite reflexionar a la persona sobre sus propias experiencias y enriquecerlas a la luz de lo leído. Tal y como explica Philip Davis, profesor de filología inglesa y miembro del equipo de investigación:

“La poesía no es solo una cuestión de estilo. Se trata también de profundas interpretaciones de la experiencia, que añaden lo emocional y lo biográfico a lo cognitivo”.

Leer, leer y leer…“ leer con intensidad, despacio, con cuidado, viviendo la vida de las palabras” dice Ángel Gabilondo, catedrático de Filosofía de la UAM, en su ensayo Darse a la lectura, pero al indescriptible placer de leer, al poder de la literatura, a los beneficios de la lectura en el aprendizaje, a su contribución para el desarrollo de capacidades sociales y para educarnos emocionalmente, debemos sumar una cualidad “difícilmente medible”, y sin la cuál probablemente no sobreviviríamos, la Belleza de las palabras.


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pOEma IV…me sirve y no me sirve…

Me sirve y no me sirve 

La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza

La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
Tan sabia tanta rabia.

El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno
Tanto trueno

El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.
No me sirve
tan fría la osadía.

Si me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.

Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida

Mario Benedetti