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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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Ideas para aprender a pensar de forma creativa

Algunas sugerencias que Csíkszentmihályi (1997) propone para desarrollar el pensamiento creativo y la felicidad personal:

  • Trata de sorprenderte todos los días por algo e intenta sorprender al menos a una persona todos los días. Escribe qué te ha sorprendido y cómo has sorprendido a los demás.
  • Cuando algo te parezca interesante, síguelo.
  • Reconoce que cuando haces una cosa bien, ésta se vuelve placentera.
  • Para mantener el placer por algo, incrementa su complejidad.
  • Descubre qué te gusta realmente y qué odias. Comienza a hacer más lo que te gusta y menos lo que odias.
  • Descubre una forma de expresar lo que te mueve.
  • Mira  los problemas desde todos los puntos de vista posibles.
  • Ten tantas ideas como puedas y trata de producir ideas originales.


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Re-formular los actuales paradigmas educativos, siguiendo a K.Robinson.

A partir de la reflexión iniciada en una entrada anterior: Encender la llama del talento me gustaría analizar la invitación a  transformar los paradigmas educativos actuales, que Ken Robinson nos propone en el siguiente video interesantísimo:

(pincha en la imagen para ver el vídeo)

Para diagnosticar: «qué nos está pasando», partimos de que algo no funciona  en la forma de aprendizaje que estamos ofreciendo a nuestros hijos y  alumnos, de que la distancia entre la Escuela y su entorno social va creciendo cada vez más y, por ello, parece  inaplazable elaborar una propuesta nueva, significativa, adecuada y eficaz.  El análisis de Ken Robinson trata de responder a las siguientes cuestiones: ¿por qué nuestros sistemas educativos están «sorprendentemente» estructurados de manera similar en casi todo el mundo, y están concebidos siguiendo un modelo que no es capaz de responder a lo que hoy necesitamos? ¿Por qué continuamos basándonos en unos principios estandarizados, que fueron válidos en otro tiempo y contexto, y en la habilidad académica como único objetivo en la educación?

El enfoque de la solución apunta a un cambio de paradigma para acercar y enseñar a los alumnos a descubrir sus capacidades y talentos naturales, mediante un proceso donde la creatividad es la pieza clave para transformar e innovar en Educación.

¿En qué consiste este cambio de paradigma que propone  Robinson?

El cambio de paradigma educativo se basa en:

UN PROCESO QUE: EL MEDIO PARA CONSEGUIRLO ES:
Re-interpreta nuestra visión de la Inteligencia: pues es diversa, dinámica y única. LA CREATIVIDAD: proceso de tener ideas originales que tiene valor
Re-interpreta el concepto de Capacidad humana y de Talento.

 Por tanto, nuestra nueva función como educadores parte del reconocimiento de que la capacidad creativa es una necesidad para el aprendizaje. Necesitamos pasar de un sistema educativo lineal, estandarizado, basado en la conformidad aprehendida (Modelo Industrial), a un nuevo sistema educativo orgánico, dinámico y que busca, desconociendo de modo preciso el resultado, crear las condiciones para que los alumnos hagan “florecer” sus talentos (Modelo agrícola).

Relacionado con este concepto central que es la creatividad, aparecen otros dos pilares necesarios para responder de modo adecuado a la actual crisis de recursos humanos en la Educación:

El pensamiento divergente,  es la habilidad para interpretar de modo diverso y múltiple las preguntas con las que nos enfrentamos en el aprendizaje. Trabajar en su desarrollo se puede realizar en todas las áreas de conocimiento, no sólo en las artísticas.

La colaboración como fuente de crecimiento,  es importante plantear un modo de aprendizaje donde el alumno no se aísle de los otros y de su entorno natural, sino que sea el trabajo colaborativo una maravillosa oportunidad para crecer emocional y socialmente.  

 Empecemos pues el camino. Enseñar a nuestros hijos a «poner la imaginación a trabajar» es posible.


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Encender la llama del talento

Talento, habilidad, creatividad, descubrir nuestro «Elemento»… son ideas y conceptos que cada vez están siendo más utilizados en los círculos educativos, pero ¿A qué se refieren? ¿Cuál es nuestro papel como educadores en este proceso?

UN MUNDO DE POSIBILIDADES: EL TALENTO DE LOS NIÑOS 

Muchas personas creemos, y las investigaciones pedagógicas así lo avalan, que los niños tienen un extraordinario potencial para desarrollar sus talentos naturales. En los primeros años de edad escolar, los niños confian plenamente en sus propias capacidades, se expresan sin miedo de muy diversas maneras: corporal, artística, verbal… y además, tienen una gran confianza en su imaginación: se consideran a sí mismos imaginativos. Sin embargo, como muy bien explica Ken Robinson, uno de los mayores expertos en investigación de la creatividad, en su famoso libro El Elemento: «La mayoría perdemos esta confianza a medida que crecemos». Los niños, en los años de educación infantil y primeros años de primaria, no viven el error como una barrera al aprendizaje, un error es eso: un error y, en general, no temen confundirse; si no conocen una respuesta, recurren a su imaginación y prueban a ver qué ocurre.

Nos encontramos pues, en los primeros años de la aventura escolar, con niños con una mente fértil, que confían en unos talentos personales propios, que son únicos y diversos de los de los demás niños, y a los que no temen:  los comparten y expresan libremente con padres y maestros. Pero algo debe pasar durante su paso por la escuela porque muchos de nuestros alumnos adquieren una considerable cantidad de conocimentos y competencias, aprenden e interiorizan valores, se socializan y aprenden a relacionarse con sus iguales, pero se encuentran perdidos a la hora de identificar qué les apasiona y para qué área poseen aptitudes: cuál es su talento. 

ENCENDER LA LLAMA

“La mente del niño no es un recipiente vacío que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender” F.Rabelais.

De esto se trata, de lo que K.Robinson denomina abrazar el Elemento: ofrecer a nuestros hijos y alumnos múltiples oportunidades para que puedan reconocer sus talentos y conectar con ellos, para que con nuestra ayuda sean capaces de encontrar aquello que les gusta y para lo que poseen aptitudes. Aquello que les conmueve, les llena, les ocupa su tiempo de modo que no perciben que pasan las horas, aquello en lo que trabajarían aunque no les pagasen por ello, les hará sentirse más vivos y más felices.

Este proceso: «descubrir aquello que nos hace sentir como pez en el agua» es algo que también querríamos experimentar seguramente todos nosotros, padres y educadores; es un descubrimiento que adquiere protagonismo en un momento como el actual en el que, como dice Benedetti: «ahora que conocíamos las respuestas nos han cambiado las preguntas». Por ello, debemos inventar nuevas soluciones, no nos valen viejas fórmulas, debemos motivarnos para emprender acciones valiosas que nos hagan conectarnos mejor con lo que somos y con los demás, pues sólo así conseguiremos  el verdadero cambio educativo y social que necesitamos.