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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


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En el colegio nuestros hijos «trabajan por competencias». ¿Sabemos qué son las competencias básicas?

En el ámbito educativo español actual, los docentes se encuentran familiarizados con las denominadas COMPETENCIAS BÁSICAS, pero muchos de nosotros, padres y madres, no conocemos qué son.

En primer lugar, hay que destacar la importancia de que nosotros, como padres y por tanto «principales educadores» de nuestros hijos, nos acerquemos al modo en que ellos aprenden en el colegio. Para ello, vamos a intentar entender en qué consisten las competencias básicas, ya que son el conjunto de capacidades que nuestros hijos van a ir adquiriendo y desarrollando durante su etapa de educación obligatoria, y, además, la adquisición de estas competencias básicas se señala como objetivo educativo prioritario.

DEFINICIÓN DE COMPETENCIA BÁSICA

Comencemos mostrando los cambios educativos que han ido teniendo lugar durante estos últimos años y situemos el momento en que apareció el concepto de competencia básica en nuestro Sistema Educativo:

  1. Años ´70 – Ley General de Educación – Objetivos educativos: adquisición de CONTENIDOS (conceptos observables)
  2. Años ´90 – L.O.G.S.E – Objetivos educativos: adquisición de CAPACIDADES (conceptos + comportamientos)
  3. Año 2006 – L.O.E. – Objetivos educativos: adquisición de COMPETENCIAS (conceptos + procedimientos + actitudes)

Podemos  intuir, por tanto, que en las competencias básicas entran en juego, no sólo los contenidos que nuestros hijos aprenden, sino las estrategias y procedimientos para aprenderlos y el conjunto de actitudes que participan en ese aprendizaje. 

Si competencia es «la manera en que una persona utiliza todos sus recursos personales  para resolver de forma adecuada una tarea en un contexto definido»,  en el ámbito educativo podemos definir competencia básica como: La forma en la que cualquier persona utiliza sus recursos personales (habilidades, actitudes, conocimientos y experiencias) para actuar de manera activa y responsable en la construcción de su proyecto de vida tanto personal como social.

Por tanto, el conjunto de competencias básicas constituye los aprendizajes imprescindibles para llevar una vida plena.

¿ CUÁLES SON LAS COMPETENCIAS BÁSICAS QUE NUESTROS HIJOS ESTÁN APRENDIENDO ?

En nuestro sistema educativo la L.O.E ha fijado ocho competencias básicas que son:

Los criterios que han permitido seleccionar estas competencias son tres:

  1. Están al alcance de todos.
  2. Son comunes a muchos ámbitos de la vida.
  3. Son útiles para seguir aprendiendo.

El objetivo, en Educación Primaria y Secundaria, es que estas competencias básicas se desarrollen no sólo en un área o materia; por ejemplo, la competencia cultural y artística se puede desarrollar en el área de Expresión Plástica, pero también en Matemáticas o en Conocimiento del Medio. Por ello, nos parece  interesante que nosotros, como padres, conozcamos y tengamos presente estas competencias básicas, pues podemos también nosotros colaborar para facilitar a nuestros hijos su aprendizaje y podemos trabajar con ellos para que vayan adquiriendo esta nueva manera de aprender de modo global.


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Encender la llama del talento (II)

Cómo pasar de  «llenar el cubo vacío que somos» a «encender la llama del talento que todos poseemos».

Quiero compartir con vosotros una estupenda charla del Dr. Mario Alonso Puig, Investigador en neurología y aprendizaje: Las posibilidades de reinvención de las personas

 


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Las emociones y su influencia en el aprendizaje

Recientemente ha sido publicado el interesantísimo Informe Faros 2012¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y adolescencia. En el capítulo 1: ¿Qué son las emociones?,  Francisco Mora se aproxima al concepto: emoción; según Mora y Sanguinetti (2004), emoción se define como «una reacción conductual y subjetiva producida por una información proveniente del mundo externo o interno ( memoria) del individuo». De esta definición podemos extraer algunas conclusiones que nos guían en nuestro acercamiento a la educación emocional:

  • Las emociones son producidas por estímulos, exteriores o interiores: son nuestra respuesta ante una información que recibimos o que recordamos. Y las personas, a diferencia de los animales, somos «conscientes» de este proceso (o deberíamos serlo); somos conscientes de nuestro sentimiento de «miedo» ante determinadas situaciones que juzgamos peligrosas, pero sin embargo nos es más difícil identificar qué sentimos en otros momentos: ¿ miedo, vergüenza, indefensión…?, ¿por qué a veces no nos sentimos capaces de dar una respuesta satisfactoria, nos sentimos como «paralizados»?… De ahí la importancia de empezar a identificar, primero nosotros para así poder ayudar a nuestros hijos, qué sentimos y por qué nos sentimos así.
  • Las emociones orientan nuestra conducta: son nuestro motor, en palabras de F.Mora: «nos mueven y nos empujan a vivir». Es por ello que es tan importante ser conscientes de lo que «nos pasa» emocionalmente, pues las emociones guían la mayoría de nuestros planes y decisiones. Las emociones son por tanto «guías cognitivas»; esto se traduce, por ejemplo, en que si queremos mejorar la adquisición de conocimientos y, por tanto, mejorar nuestro aprendizaje, podemos trabajar sobre nuestras competencias emocionales. Enseñando al niño a identificar y controlar adecuadamente algunas de sus emociones, podemos enseñarle a aprender mejor, a centrar su atención, a motivarle para el aprendizaje…Las emociones actúan como base de nuestro razonamiento.
  • Las emociones son propias y subjetivas: diferentes en cada uno de nosotros. Gracias a esta diversidad, compartir lo que sentimos nosotros con lo que sienten los demás, no sólo nos conecta con los otros, sino que nos ayuda a comprender nuestras emociones, y a su vez, «ponernos en la piel» de los demás, nos ayuda a empatizar.

Por último, profundizando en la idea de que «en las emociones se basan muchos de nuestros procesos intelectuales», querría subrayar otra de las claves que Mora señala en su artículo, y es la curiosidad: «La curiosidad es el mecanismo emocional que abre las ventanas de la atención por las que entra la información capaz de producir aprendizaje, memoria y conocimiento». Por tanto, proporcionar al niño oportunidades para desarrollar su curiosidad es una de las mayores garantías para motivarle a aprender (ayudar a que se motive intrínsecamente, es decir, motivarle a aprender «por el deseo de aprender», no condicionado a premios o castigos). Por el contrario, el «apagón emocional», que consiste en la disminución de la energía para sentir curiosidad, provoca en el niño no sólo una disminución en la motivación por aprender sino que disminuye la eficacia de su aprendizaje.