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¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?

…límites, rabietas, conflictos…..pero ¿caemos en la cuenta de que “nuestros hijos son buenas personas”?

1 comentario

Keith Haring

“Su hijo es buena persona”, es el título de uno de los capítulos del conocidísimo: Bésame mucho, libro del pediatra Carlos González, que nos dió un respiro, y nos humanizó, a todos los padres del Duérmete niño.

A mí me sorprende cómo los padres de hoy nos sentimos profundamente preocupados: preocupados por hacerlo bien con nuestros hijos (todo tan perfecto y estructurado como nuestros proyectos profesionales), preocupados por “estar al día” en todo lo que se escribe, emite y publica sobre niños (centrando nuestra atención especialmente en los temas que llenan casi todas las escuelas de padres: poner límites, resolver las rabietas, los conflictos o los celos) o preocupados por llenar todo nuestro tiempo libre con planes y más planes: culturales , deportivos, ocio….e inglés, inglés e inglés.

PARÉMONOS UN MINUTO.

Más allá de esta “preocupación constante”, os propongo reflexionar acerca de tres ideas impotantes y que, a menudo, se nos olvidan:

NOSOTROS somos los MEJORES PADRES para nuestros hijos       (nos lo creemos de verdad?)

Necesitamos ESTAR con ellos, más que “hacer con ellos”   (podemos? cuáles son nuestras prioridades?)

NUESTROS HIJOS SON UNAS MUY BUENAS PERSONAS                    (SÍÍÍÍÍ, desde luego)

Esta última idea es la que quiero desarrollar a partir del libro de Carlos González, que muchos conoceréis y que a todos os recomiendo. González describe cómo son nuestros hijos, privilegiando la enorme cantidad de cualidades positivas que tienen y que, a veces, se nos olvidan:

Tu hijo es desinteresado,  quiere a sus padres, no por lo que le damos ni por lo que puede obtener de nosotros, sólo por lo que somos: sus padres 

Tu hijo es generoso, y comparte mucho más de lo que creemos. Reflexionemos sobre “nuestra obsesión por el compartir”, queremos que compartan sus juguetes con otros niños siempre y a toda costa, pero ¿es normal que quieran dejar a otros sus tesoros más preciados?, yo creo que no, los dejaran un rato o a quien ellos quieran. Pensemos en nosotros ¿prestamos indiscriminadamente aquello que más nos importa, sea el coche o el teléfono móvil?

Tu hijo es ecuánime, afirma González que, contrariamente a lo que pensamos, los niños mantienen un estado de ánimo bastante estable. Y es que solemos pensar, sobre todo con el primer hijo, “este niño llora por cualquier cosa”, pero, después de unos años y tres hijos, he llegado a la conclusión de que todos los niños lloran. No es que nos quieran “tomar el pelo” o nos manipulen, simplemente nos necesitan. Por eso lloran si nos vamos un minuto, o lloran porque quieren que les cojamos en brazos, o porque van al médico, o porque no pueden hacer esa torre alta, alta  y se les cae una y otra vez… La diferencia entre niños y padres es que  lloramos por distintas cosas, nuestras preocupaciones no coinciden con las de nuestros hijos, a lo mejor nosotros no lloramos al ir al médico pero sí si tenemos un problema laboral o si nuestro equipo ha perdido la UEFA.

Tu hijo sabe perdonar, porque el niño, a los cinco minutos de discutir y recibir una regañina está “tan campante” y sin embargo, nosotros nos quedamos “tocados” y pasamos  toda la tarde repitiendo: mamá está enfandada, muy enfadada.

Tu hijo es diplomático, porque si no la resolución de conflictos entre los niños (ellos solos, sin que entren las “superpotencias” paternas) no sería muchas veces tan acertada, tan sencilla y “poco dramática”.

Tu hijo es sincero, esto creo que todos lo hemos comprobado . Son sinceros aunque lo que digan a veces suene impertinente, o no nos guste escucharlo. Pero lo que los niños piensan y dicen, y esta sinceridad,   nos sirve a los padres para conectar con nosotros, situarnos en lo esencial de las cosas, y también nos ayuda a ser mejores personas.

Tu hijo es sociable, porque qué facilidad tienen para hablar con niños que no conocen y ponerse a jugar con ellos !!!

Tu hijo es comprensivo, basta conocer  algún caso de una familia con un padre o hermano enfermo, para ver cómo se comportan los niños. Muchas investigaciones han demostrado que niños menores de tres años demuestan empatía y preocupación por el sufrimiento ajeno.

Para finalizar os regalo esta cita del libro de Carlos González, para desdramatizar y motivar-nos como padres:

Todo el mundo nos habla de los problemas de nuestros hijos […] de cómo “nos manipulan”. Nadie nos recuerda que son buenas personas. Y lo son. Tienen forzosamente que serlo […]. La inmensa mayoría de los recién nacidos, si se les cría adecuadamente ( con cariño, respeto y contacto físico), serán niños normales y más tarde adultos normales. El ser humano es una animal social, y por tanto la capacidad de amar y ser amado, respetar y ser respetado, ayudar a los demás y obtener ayuda de otros miembros del grupo, son aspectos normales de nuestra personalidad”

 

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Autor: Isabel Eraso Sáiz

_Arquitecta urbanista_Máster en educación secundaria_Investigadora en Desarrollo Creativo y Educación Emocional.

Un pensamiento en “…límites, rabietas, conflictos…..pero ¿caemos en la cuenta de que “nuestros hijos son buenas personas”?

  1. Estoy de acuerdo. A ver si a partir de ahora nos acostumbramos a ponderar al niño ” lo bueno” y no “lo malo”.
    Siempre he pensado que no hay nada peor que a un niño “conflictivo” estar continuamente recalcándole sus defectos. Búsquemos sus virtudes, que seguro que las tiene y apllaudámosle por ellas.

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