emoCreativos

¿Cómo orientar a los niños hacia un APRENDIZAJE CREATIVO Y FELIZ?


Deja un comentario

Ojalá fuera tan fácil cambiar la ciudad…

 

 

Quizá el secreto reside en escuchar a los niños…y cómo propone Francesco Tonucci, en La cittá dei bambini“, considerar al niño como parámetro del cambio urbano. Porque bajando la óptica a la altura del niño, tenemos garantía de que no dejaremos a nadie por el camino, la ciudad será más humana, diversa y “vivible”. Quien sea capaz de tener en cuenta las necesidades y deseos de los niños, dice Tonucci, no tendrá dificultad para considerar las necesidades de ancianos, discapacitados, inmigrantes…Una ciudad de los niños será una ciudad para todos.

Os seguiremos contando cosas de este maravillosos proyecto: La cittá dei Bambini (la ciudad de los niños), que se inició en el año 1991 de la mano de Frato (Francesco Tonucci), y que nos ha devuelto la esperanza de que otra ciudad es posible, y el cambio nos lo ofrecen los niños:


Deja un comentario

reLATo V …Los niños

Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños.

Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.

Son los hijos y las hijas de la vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.

Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.

El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con su poder para que su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.

Khalil Gibran, El Profeta